Ir al contenido principal
Dios Padre Madre
Dios Padre Madre
  • DIOS PADRE MADRE
  • Información
  • Contacto

LA PALABRA DE CADA DÍA

2 de febrero de 2026

¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!

Presentación del Señor

1.- Introducción.

Señor, dame la virtud del desprendimiento. Toda mujer israelita, al rescatar a su hijo, lo consideraba ya suyo, le pertenecía. Pero María sabe que ese hijo que ha llevado nueve meses en su vientre y lo ha parido, no le pertenece. Es de Dios. María acepta todo lo que viene de Dios. No sabe decir no a Dios. Es la mujer del sí. Dame a mí también Señor, esa disponibilidad de María.

2.- Lectura sosegada del evangelio Lucas 2, 22-40

Cuando se cumplieron los días de la purificación de María, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción, ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.» Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

“Una espada te atravesará el alma”. María vivió siempre con una espada atravesada, no en el cuerpo sino en el alma. Cuando duele el cuerpo el dolor está localizado, pero cuando duele el alma “duele todo”.  María vivió siempre con la espada cruel del presentimiento. En cada momento del día o de la noche ella creía que a su Hijo le iba a pasar algo. Y es el presentimiento de todas las madres. No sólo sufren por lo que realmente les pasa a los hijos sino por lo que les puede pasar. A vosotras madres, ¡qué bien os entiende la Virgen!

María y José eran pobres y no tuvieron dinero para comprar un cordero. ¡No importa! Ellos saben muy bien que llevan al Templo “al verdadero Cordero de Dios”.   Y es la ofrenda que más agrada a Dios. María y José se admiran de la fe de aquellos ancianitos: Simeón y Ana. Su niño Jesús ha pasado por las manos de aquellos sacerdotes del Templo a la hora de circuncidarlo, y le tocaron como a un niño más. Cumplieron su oficio.  Pero Simeón lo tocó con fe. Se emocionó y rompió a llorar. Desde ese momento, ya no le importaba morir. Podemos tocar a Dios todos los días en la comunión sin que pase nada en nosotros. Lo hemos tocado con rutina.  Pero si un día lo tocamos con fe, puede cambiar totalmente nuestra vida. Dice el Papa Francisco: La fe consiste tanto en mirar a Jesús como en mirar con los ojos de Jesús (L.F. 18). Si todos los consagrados del mundo tocáramos a Jesús con fe miraríamos el mundo “a su manera”. Y el mundo cambiaría.

Palabra del Papa

“El gesto ritual que realizan los padres de Jesús, con el estilo de humilde ocultamiento que caracteriza la encarnación del Hijo de Dios, encuentra una acogida singular por parte del anciano Simeón y de la profetisa Ana. Por inspiración divina, ambos reconocen en aquel Niño al Mesías anunciado por los profetas. En el encuentro entre el anciano Simeón y María, la joven madre, el Antiguo y el Nuevo Testamento se unen de modo admirable en acción de gracias por el don de la Luz, que ha brillado en las tinieblas y les ha servido para encontrarse con Cristo Señor, luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo Israel. El día en que la Iglesia conmemora la presentación de Jesús en el templo, se celebra la Jornada de la vida consagrada. De hecho, el episodio evangélico al que nos referimos constituye un significativo icono de la entrega de su propia vida que realizan cuantos han sido llamados a representar en la Iglesia y en el mundo, mediante los consejos evangélicos, los rasgos característicos de Jesús: virgen, pobre y obediente. (Benedicto XVI, 2 de febrero de 2012).

4.- Qué me dice este texto.

5.-Propósito. Tocar con fe a Jesús en la Comunión. Y después tocar con fe durante todo el día la carne de Jesús en mis hermanos que sufren.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy, Señor, quiero darte gracias por la fe. Por la fe, María aceptó ir por el camino que Dios le marcaba y no por el que ella, humanamente hablando, hubiera querido ir. Por la fe se fió plenamente de Dios aunque, en algunas ocasiones, no lo entendiera. Y por la fe Simeón esperó ver al Señor. Lo vio y ya no le importó tener que morir. Que yo viva de fe, de sola fe.


LAS DOMINICAS DE LERMA TE RETAN...

Hoy el reto del amor es que pares 10 minutos para que tu corazón se reconstruya en Cristo

Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.

TIEMPO LIBRE

Teníamos que estar preparadas con el hábito para una visita que llegaría a partir de una hora concreta. No llegaban así que decidí “aprovechar el tiempo” sublimando tres tazas que me faltaban para un pedido. Pero… la impresora no tenía tinta así que algo dentro de mí dijo:

- cuidado Joane, estás con el hábito y es tinta

A lo que me respondí

- lo haré con cuidado

Sí, cuidado puse: negro, amarillo, magenta y al llegar al azul apreté de tal manera el bote que mi hábito blanco se salpicó de tinta. Y para colmo llegó la visita en ese momento.

El tiempo libre lo volvemos ocupado. Se nos ocurren mil cosas ¿qué harías si ahora sí te dijesen que tienes un rato libre? Ocuparlo con…

Sin embargo, no consiste en llenarlo, en convertirlo en algo productivo.

Jesús nos enseña en el Evangelio que este tiempo es necesario para parar, reconstruirnos; Él invita a parar en muchas ocasiones y no es que todo esté hecho; sin momentos en que aún les queda mucho por hacer:
«Venid vosotros solos… y descansad un poco».
Nos muestra un camino lleno de pausas.

Es el momento de poner el corazón en su sitio, de recuperar tu valor en medio del ruido y de la prisa. Parar, orar, escuchar, estar.

En Cristo, parar es amar y dejarte amar; es dejar que desde el sosiego Él te pueda hablar. Que puedas contemplar todo lo creado, que puedas descubrir con más profundidad a los que tienes cerca.

Me doy cuenta de que el tiempo libre no hay que esperar a que llegue; todo el tiempo es libre, tú decides cómo vivirlo; cuándo parar unos minutos antes de que te agotes, de que pierdas la paciencia; cuándo orar antes de perder la paz; cuándo pasear con calma para experimentar Su belleza… dejar algo que crees indispensable para reconstruirte y confiar.

Hoy el reto del amor es que pares 10 minutos para que tu corazón se reconstruya en Cristo.
Solo estar con Él.

VIVE DE CRISTO

¡Feliz día!


IMAGEN Y FE

Día de la Candelaria,

Pintura de Marianne Stokes (1855-1927),

Pintado en 1901

Témpera sobre madera

© Tate Britain, Londres

Reflexión sobre el cuadro

Hoy celebramos la Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo. Según la ley del Antiguo Testamento, el primogénito debía cumplir dos actos rituales. En primer lugar, la madre de un recién nacido quedaba ritualmente impura durante siete días, y luego debía “pasar treinta y tres días más en estado de pureza de sangre” (véase Levítico 12). Durante estos cuarenta días la madre no debía “tocar nada sagrado ni entrar en el santuario hasta que se cumplieran los días de su purificación”. Por esta razón, la fiesta de hoy se ha llamado a veces la “Purificación de María”. Obsérvese cómo hoy se celebra en nuestra Iglesia exactamente cuarenta días después de Navidad.

En segundo lugar, el padre del primogénito debía "redimir" al niño haciendo una ofrenda de cinco siclos al sacerdote para que éste presentara el niño al Señor (véase Números 18:16). Recuérdese también que el primogénito varón de todos los egipcios, animales y niños, fue muerto durante la décima plaga, pero los primogénitos varones de los israelitas fueron perdonados. Así, esta ofrenda hecha por el primogénito en el Templo era una forma de redimirlos ritualmente en conmemoración de aquella plaga.

Otro nombre que se da tradicionalmente a la fiesta de hoy es 'Misa de las Velas'. Ya en el siglo V se desarrolló la costumbre de celebrar esta fiesta con velas encendidas. La vela encendida simbolizaba la profecía de Simeón de que Jesús sería 'una luz para iluminar a los paganos', según nuestra lectura del Evangelio de hoy. La artista austriaca Marianne Stokes estaba afincada en Gran Bretaña en 1901 cuando pintó esta obra. El Día de la Candelaria lo realizó después de trabajar en Holanda y podemos sentir la influencia tangible de Johannes Vermeer y de la pintura holandesa. Sin embargo, también estuvo muy influenciada por los prerrafaelitas, y participó en el renacimiento de la pintura medieval al temple al huevo, en la que la pintura se aplicaba con pequeñas pinceladas (puede apreciarse al ampliar el cuadro). Vemos un retrato íntimo de una mujer que sostiene una biblia y un rosario. La vela, la biblia y el rosario se sitúan sobre un fondo distinto al de la dama, agrupando así los tres objetos en su propia narración.


Vida de entrega

Este año, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada nos regala este lema profundo y motivador: "¿Para quién eres?". Esta pregunta es una luz en un mundo demasiado marcado por el individualismo y la autorreferencialidad

Este año, la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, enmarcada en la fiesta de la Presentación del Señor, nos regala este lema profundo y motivador: «¿Para quién eres?». La pregunta nos invita a comprender que nuestra vida no nos pertenece, que no podemos contemplarnos a nosotros mismos tratando de descubrir la propia identidad, que la misión se nos pide y se nos concede como un don: no la elegimos ni la merecemos.

¿Para quién vivimos? ¿Para quién actuamos? ¿Para quién gozamos y sufrimos? Esta pregunta es una luz en un mundo demasiado marcado por el individualismo y la autorreferencialidad, donde cada uno, se ve tentado a encerrarse en sus propios gustos y criterios, y donde todos enfermamos cuando faltan proyectos ilusionantes y relaciones personales sanas. Vivir para Otro, vivir para los demás: este es el secreto del cristianismo y, por tanto, de la vida consagrada, que no es otra cosa que vivir el cristianismo de manera radical.

En este contexto, la vida consagrada testimonia el don precioso de la entrega total. Enamorados de Dios, de su voluntad y de su paz, cautivados por aquella llamada que abrasa los corazones: «Por eso, yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón» (Os 2,16). Apasionados también por tantos hermanos y hermanas con quienes lo comparten todo, con quienes deciden maduramente vivir unidos, de modo que «todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor» (Ef 4,16). Amantes, además, de tantos hombres y mujeres que necesitan sentir el abrazo infinito y gratuito de Dios, que anhelan descubrir el rostro de Aquel que «enaltece a los humildes, y a los hambrientos los colma de bienes» (Lc 1,52-53).

En definitiva, hombres y mujeres movidos por el Espíritu, seguidores entusiastas de Jesús de Nazaret, anunciadores del amor de Dios que transforma todas las cosas. Monjes y monjas de vida contemplativa, ermitaños, religiosos y religiosas de vida activa dedicados a la educación, a la atención sanitaria, al acompañamiento de los pobres, de los migrantes, de los enfermos o de los excluidos.

La Jornada de la Vida Consagrada es un momento de acción de gracias por tantas vidas entregadas sin reservas, por tantas historias ocultas que han hecho posibles comunidades vivas, parroquias acogedoras, escuelas con alma y espacios de misericordia. Y es también una invitación a toda la comunidad diocesana a sentirnos responsables de cada servicio eclesial. Por ello, todos juntos pedimos que el Señor siga suscitando nuevas vocaciones, especialmente entre los jóvenes.

ANHELOS Y ESPERANZA

Alcanzar los anhelos de nuestra vida  no es llegar a un lugar, sino permitir que Dios nos transforme durante el camino. Muchas veces creemos que la fe consiste en recibir respuestas claras y rápidas, pero la verdadera fe se forja en la espera, cuando el corazón aprende a confiar aun sin entender. Hay anhelos que tardan porque no están destinados solo a cumplirse, sino a formarnos. Dios mira más profundo que nuestros pedidos; Él trabaja en lo que somos antes de conceder lo que deseamos.

En la vida creyente, los anhelos más verdaderos nacen del silencio y de la intimidad con Dios. Allí se caen las máscaras, se reconocen las fragilidades y se aprende a depender. No todo anhelo que duele es señal de ausencia; a veces es señal de crecimiento. Dios permite el vacío para enseñarnos que solo Él puede llenarlo. Cuando dejamos de exigir respuestas y comenzamos a confiar, la fe deja de ser discurso y se vuelve entrega.

La fe madura entiende que Dios no siempre cambia las circunstancias, pero nunca abandona el proceso. En medio de la lucha, el creyente aprende a obedecer incluso cuando no ve frutos, a orar aun cuando las fuerzas faltan, y a permanecer cuando sería más fácil rendirse. Esa perseverancia silenciosa es una de las formas más puras de fe. No se trata de cuánta fuerza tenemos, sino de en quién descansamos.

Al final, los anhelos de la vida  se cumplen de maneras que no siempre imaginamos. A veces Dios concede lo que pedimos; otras veces nos concede algo mayor: un corazón firme, una fe que no se quiebra, una paz que no depende de las circunstancias. Y entonces comprendemos que el mayor anhelo no era la respuesta, sino caminar con Dios y ser sostenidos por Él en cada paso.


BUSCAR A DIOS CADA DÍA

Buscar a Dios cada día es un camino que se recorre muchas veces sin aplausos y sin señales visibles, pero sostenido por una fe que aprende a confiar aun cuando no entiende. No siempre se busca a Dios desde la fortaleza; muchas veces se hace desde la fragilidad, desde el cansancio del alma y las preguntas que no tienen respuesta inmediata. Y aun así, esa búsqueda sincera ya es una oración. La fe verdadera no consiste en sentir a Dios todo el tiempo, sino en decidir permanecer cuando el silencio parece ocuparlo todo.

Cada día trae su propia carga, y la fe nos enseña a no llevarla solos. Al buscar a Dios diariamente, el corazón aprende a rendirse, no como derrota, sino como descanso. Se aprende que no todo depende de nuestras fuerzas, y que confiar en Dios es permitirle actuar incluso cuando no vemos resultados. Hay procesos largos, esperas difíciles y momentos en los que la esperanza parece débil, pero es precisamente ahí donde la fe madura. Dios no siempre cambia las circunstancias de inmediato, pero transforma el interior de quien lo busca con constancia.

Buscar a Dios es también aceptar que su presencia se manifiesta de maneras sencillas: en la paz que llega sin explicación, en la fortaleza para seguir un día más, en la luz que aparece en medio de la oscuridad. La fe crece cuando se alimenta cada día, cuando se vuelve hábito, cuando se elige a Dios no solo cuando todo va bien, sino especialmente cuando duele. Quien persevera en esta búsqueda aprende que Dios nunca se alejó; era el corazón el que necesitaba detenerse para reconocerlo. Y así, día tras día, la fe deja de ser solo creencia y se convierte en vida.

Los políticos católicos de antes, un ejemplo de austeridad

Hoy, cuando el servicio público se ha convertido en negocio, deberíamos imitar su heroica honestidad.

Hace setenta años, figuras como Konrad Adenauer en Alemania, Alcide De Gasperi en Italia y Robert Schuman en Francia no eran simplemente administradores del poder: eran estadistas marcados por la austeridad personal y un profundo sentido del deber hacia sus pueblos y hacia la construcción de la paz en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Eran profunda y sinceramente católicos. Dos de ellos están en proceso de beatificación.

En la actualidad, lamentablemente, la política profesional en Europa y en muchas partes del mundo se ha transformado en un camino hacia los altos salarios, los privilegios crecientes y la posibilidad de un siempre turbio enriquecimiento personal desde el cargo. Es una realidad que va más allá de fronteras y partidos: no es solo en España donde se producen estas dinámicas, sino también en Francia, Alemania, Italia y en muchos otros países democráticos avanzados que se permiten acusar de sus propios pecados a naciones que están luchando por su desarrollo.

Cuando Europa buscaba el bien común

A diferencia de los políticos de hoy, los padres fundadores del proyecto europeo no contaban con sueldos multimillonarios ni con paquetes de privilegios o prebendas inaccesibles para la mayoría de la ciudadanía. La Historia destaca unánime y muy especialmente su entrega y vocación de servicio por encima del beneficio personal incluso legítimo. Una entrega, pues, llevada muchas veces hasta extremos heroicos. Europa les debe el bienestar de que disfruta y que dilapida con sospechosa intención y taimado calendario.

Por el contrario, los líderes políticos actuales en Europa suelen tener sueldos que están muy por encima de los ingresos medios de sus ciudadanos y de lo que sería estrictamente necesario para vivir dignamente:

  • En España, el presidente del Gobierno (por ejemplo, en 2025) percibe un sueldo base de alrededor de 90.000 € anuales más complementos por su función parlamentaria, según datos oficiales.

  • En otros países europeos, las cifras también son elevadas: líderes como el presidente francés o el canciller alemán tienen salarios que pueden acercarse o superar los 140.000–200.000 € al año o más, dependiendo de incentivos y complementos.

  • Y todo esto sin contar con los beneficios adicionales, los gastos reembolsables, los retiros políticos, las oportunidades de conectar con empresas privadas o fondos tras dejar el cargo y múltiples incentivos que no siempre son públicos o transparentes. Por no hablar de los sobornos, de las comisiones y mordidas que la manipulación de la contratación pública permite a individuos sin escrúpulos. Las presiones y el chantaje de lobbies industriales y financieros, cuando no directamente criminales, no son excusa: el sistema los permite y alimenta. Nadie quiere morir antes de tiempo.

La ideología como disfraz y la "democracia" como coartada

No se trata, por fin, solo de cifras frías. Cuando el politólogo francés Emmanuel Todd, entre otros analistas europeos, habla del envejecimiento del sistema político y de cómo la carrera política se ha convertido en un nicho profesional bien remunerado y desconectado de la vida cotidiana de los ciudadanos, está describiendo una realidad que muchos percibimos cada día: la política actual es, en muchos casos, una carrera atractiva y en el peor sentido "honorable", más por lo que puede ofrecer a nivel económico y de estatus que por su vocación de servicio público. Lo peor es que unos se sirven del "pueblo trabajador", antes "proletariado", al que dicen defender, y los otros del pueblo católico fiel al que dicen representar casi siempre desde el indigno "mal menor".

Adenauer, De Gasperi y Schuman no son solo nombres en los libros de Historia: representan el modelo genuino de política cristiana, donde la entrega, y la reconstrucción colectiva estaban por encima de la acumulación personal, y al servicio de la paz y las libertades reales de la gente. El contraste con el modelo actual de políticos-profesionales con elevados ingresos y trayectorias jugosas -muchas veces desconectadas de la vida común de la mayoría- plantea una reflexión que va más allá de etiquetas partidistas: plantea una cuestión primordial sobre la formación de la recta conciencia de los servidores públicos: ¿cuántos muertos pueden soportar? ¿Cuántos abortos? ¿Cuántos accidentes? ¿Cuántas víctimas de la estupidez, de la soberbia y de la avaricia? ¿Cuántas indignidades y obscenas tropelías? En definitiva, ¿cuánto pecado personal? ¿Cuánto?

Las vidas ejemplares de Schuman, De Gasperi, Adenauer y, sin duda, las de San Luis, San Fernando o Isabel la Católica nos interpelan.


Encuentros con la Palabra

“(...) él tomó la palabra y comenzó a enseñarles”

Hermann Rodríguez Osorio, SJ*                                          

Leí alguna vez esta historia que me parece que puede ayudarnos a entender las Bienaventuranzas que nos presenta hoy san Mateo en su Evangelio. “El dueño de una tienda estaba clavando un letrero sobre la puerta que decía 'Cachorros para la venta'. Letreros como ese atraen a los niños, y tan es así que un niñito apareció bajo el letrero.  –¿Cuánto cuestan los cachorros? – preguntó. – Entre quince y veinte mil pesos – replicó el dueño. El niño buscó en sus bolsillos y sacó unas monedas. Tengo ocho mil pesos – dijo – ¿Puedo verlos, por favor? El dueño sonrió y dio un silbido, y de la perrera salió Laika, corriendo por el pasillo de la tienda seguida de cinco diminutas bolas plateadas de pelaje. Uno de los cachorros se retrasaba considerablemente detrás de los demás.

– ¿Qué pasa con ese perrito? – dijo el niño señalando al cachorro que cojeaba rezagado. El dueño de la tienda le explicó que el veterinario lo había examinado, y había descubierto que no tenía la cavidad del hueso de la cadera. Siempre sería cojo. El niño se emocionó. Ese es el cachorro que quiero comprar. No tienes que comprar ese perrito – le dijo el dueño de la tienda –. Si realmente lo quieres te lo daré. El niño se molestó un poco. Miró directamente a los ojos del dueño de la tienda, y señalándolo con el dedo dijo: – No quiero que me lo regale. Ese perrito vale tanto como los demás, y pagaré todo su valor. En efecto, le daré ocho mil pesos ahora, y mil pesos mensuales hasta que lo haya pagado completamente. No creo que quieras comprar ese perrito – replicó el dueño –. Nunca va a poder correr ni jugar ni saltar contigo como los demás cachorros. En ese momento, el pequeño se agachó y arremangó su pantalón para mostrar una pierna malamente lisiada, retorcida y sujeta por una gran abrazadera de metal. ¡Bien – replicó suavemente el niño mirando al dueño de la tienda – yo tampoco corro muy bien, y el cachorrito necesitará a alguien que lo entienda!

Sólo una persona que tenga espíritu de pobre, podrá entender a los que tienen espíritu de pobres. Sólo alguien que haya sufrido, entenderá a los que sufren. Sólo entenderá a los humildes, quien sea verdaderamente humilde. Sólo quien ha tenido hambre y sed de justicia, entenderá a quienes tienen hambre y sed de justicia. Sólo una persona compasiva, podrá entender a quienes son compasivos. Sólo aquel que tienen un corazón limpio, podrá entender a los que tienen un corazón limpio. Sólo el que ha trabajado por la paz, entenderán a quienes trabajan por la paz. Sólo aquel que ha sufrido persecuciones por causa de la justicia, entenderá a quienes son perseguidos por causa de la justicia. Sólo quien han recibido insultos y maltratos, y haya sido atacado con toda clase de mentiras, podrá entender a quienes son insultados, maltratados y atacados con toda clase de mentiras...

Tal vez por eso es por lo que estas expresiones muchas veces nos rechinan interiormente cuando las escuchamos. Porque nuestro corazón ha estado alejado de los valores que nos presenta aquí el Señor. Valores que sólo podremos entender cuando los hayamos hecho nuestros. No es fácil predicar esto hoy en una sociedad hedonista que huye del dolor y se le esconde al sacrificio. Pero tampoco podemos dejar de pensar que Jesús vivió esto mismo y por eso pudo entender estas realidades como fuentes de salvación.

* Sacerdote jesuita

Hoy y no mañana

Prefiero que compartas conmigo unos pocos minutos ahora que estoy vivo y no una noche entera cuando yo muera.

Prefiero que estreches suavemente mi mano ahora que estoy vivo, y no apoyes tu cuerpo sobre mí cuando yo muera.

Prefiero que hagas una sola llamada ahora que estoy vivo y no emprendas un inesperado viaje cuando yo muera.

Prefiero que me regales una sola flor ahora que estoy vivo y no me envíes un hermoso ramo cuando yo muera.

Prefiero que elevemos al cielo una oración ahora que estoy vivo y no una misa cantada y celebrada cuando yo muera.

Prefiero que me digas unas palabras de aliento ahora que estoy vivo y no un desgarrador poema cuando yo muera.

Prefiero escuchar un solo acorde de guitarra ahora que estoy vivo, y no una conmovedora serenata cuando yo muera.

Prefiero me dediques una leve plegaria ahora que estoy vivo y no un político epitafio sobre mi tumba cuando yo muera.

Prefiero disfrutar de los más mínimos detalles ahora que estoy vivo y no de grandes manifestaciones cuando yo muera.

Prefiero escucharte con un poco de nerviosismo diciendo lo que sientes por mí, ahora que estoy vivo, y no un gran lamento porque no lo dijiste a tiempo, y ahora estoy muerto.


La oración a la Virgen en el funeral por las víctimas de Adamuz

Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, 

dales paz, serenidad, descanso eterno. 

Virgen bella, virgen guapa, no los sueltes de tu vera, 

que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. 

Que el amor y la verdad los cobije para siempre 

y en el abrazo de Dios la vida venza a la muerte. 

Madre de la Almudena, virgen que guía el camino, 

llévales el beso mudo, ese adiós que no les dimos. 

Remedios, madre querida, reina del Aljaraqueño, 

bríndales tus firmes manos que ya nunca tengan miedo. 

Madre del amor hermoso, reina de la Victoria, Dolores del negro luto, 

concédeles tú la gloria. 

Y guía también nuestras vidas, humilde Virgen del Sol, 

y que la misericordia lata en nuestro corazón. 

Haz que cese este dolor, Virgen morena del Carmen, 

llévate esta cruel espada con la espuma de los mares.

Y tú, Virgen del Rocío, la que alumbra mis desvelos, 

la que siempre me acompaña cuando me rompo por dentro, 

abraza sus corazones 

y llévales un suspiro con una canción de amor por los años compartidos.

Diles que tenemos paz y que seremos valientes, 

que el odio no nacerá en la rabia que nos crece. 

Que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo 

y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos. 

Diles tú, Blanca Paloma, Pastora de la Rocina, 

que siempre los sentiremos con el sol o con la brisa, 

y que con fe esperaremos a que llegue ese momento 

en el que Dios nos abrace y así volvamos a vernos. 

Descansen en paz".

3 DE FEBRERO

SAN BLAS. Nació en Sebaste (Armenia) en la segunda mitad del siglo III. Según la tradición fue médico y cristiano ejemplar. Lo eligieron obispo de su ciudad natal, y fue pastor prudente y celoso, intrépido protector de sus fieles en las terribles persecuciones del Imperio Romano de principios del siglo IV. Tuvo que huir a las montañas donde se entregó a la penitencia y la contemplación. Lo apresaron, y su traslado ante el prefecto constituyó una apoteosis popular, acompañada de milagros. Ante su negativa a renunciar a la fe, lo sometieron a toda clase de tormentos, y murió decapitado en su ciudad natal, con toda probabilidad el año 316. Su culto se extendió por toda Europa y es invocado como intercesor en las enfermedades de garganta.

3 de febrero de 2026

“Pero Él miraba a su alrededor”

1.-Introducción.

Señor, al comienzo de esta oración, quiero escuchar las palabras de confianza de aquella mujer enferma que decía: “Si logro tocar, aunque sea sólo la orla de sus vestidos, me salvaré”. Llevo muchos años tocando no digo tus vestidos sino tu cuerpo en la Eucaristía y, sin embargo, no logro tener esa fe.  Al recibirte hoy en la Eucaristía, dame la fe de esta mujer. Yo también necesito ser curado de mis enfermedades del alma.

2.- Lectura sosegada del evangelio.  Marcos 5, 21-43

Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar, aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»». Pero él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?» Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

La hemorroisa es una mujer que no puede dar vida. Además, está contagiada de impureza legal y puede contagiar a los demás.   Por eso ella se acerca con precaución, ya que no quiere contagiar a Jesús. “Pero Él miraba a su alrededor” (v.32). Es una mirada “circular” de Jesús. La mirada que busca, elige, saca fuera de la multitud. En medio de tanta gente Jesús tiene necesidad de un rostro. Pretende un contacto personal. “No ha pasado nada importante en la vida hasta que no se llega a un contacto personal con Jesús” (Schweizer). Es curioso que Jesús se deja tocar por ella y, en contra de su costumbre de exigir silencio, como ocurre en el caso de la niña resucitada, aquí hace un despliegue publicitario: ¿Quién me ha tocado?  Que se entere todo el mundo que esta mujer a mí no me ha contagiado y ella ha sido curada. Jesús lucha contra el tabú de la sangre. En el caso de la niña, tiene importancia la edad.  Los “doce años” es la edad de la primera menstruación y posibilidad de tener hijos. Diríamos que los padres habían engendrado a esta niña para la vida, pero por causa de la enfermedad, estaba destinada a la muerte. Jesús le dice: ¡levántate! Se durmió niña y se levantó mujer.  A estas dos mujeres: La hemorroisa y la Niña, Jesús les dice ¡QUE VIVAN! Por encima de leyes que las esclavizan.

Palabra del Papa

“Aquella mujer emboca el camino de la salvación cuando germina en ella la fe que Jesús puede sanarla: entonces encuentra la fuerza para salir e ir a buscarlo. Al menos quiere llegar a tocar sus vestidos. Alrededor de Jesús había una muchedumbre, muchas personas lo tocaban, pero a ellos no les pasó nada. En cambio, cuando esta mujer toca a Jesús, se sana. ¿Dónde está la diferencia? Comentando este punto del texto, san Agustín dice —en nombre de Jesús—: «La multitud apretuja, la fe toca» (Sermones 243, 2, 2). Y así: cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jesús, se establece un contacto con Él e inmediatamente su gracia sale de Él. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente trasforma la vida desde dentro.

Quizás también hoy tantas personas se acercan a Jesús de manera superficial, sin creer de verdad en su potencia. ¡Caminamos la superficie de nuestra Iglesia, pero quizás el corazón está en otra parte! Esta mujer, silenciosa y anónima, derrota a sus temores, tocando el Corazón de Jesús con sus manos consideradas impuras a causa de la enfermedad. Y he aquí que inmediatamente se siente curada. Jesús le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz» (Mc 5,34). (León XIV. (25-junio-2025).

4.- Qué me dice este texto.

5.- Propósito Al acercarme hoy a la comunión haré un acto de fe diciendo: creo, Señor, que estás ahí y me quieres tocar para sanarme.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, tú te has manifestado hoy como el “Dios de la vida”. Quieres que tengamos vida, pero vida en plenitud. Quieres que vivamos y disfrutemos de la vida. Quieres que no vivamos con miedos o esclavitudes. Quieres que vivamos felices, felices del todo. Y, como Jesús, quieres que adelantemos ya en este mundo la felicidad del cielo.  ¡Gracias, Señor!

 

Valoración: 4.752880921895 estrellas
781 votos Ya has votado.
© 2023 DIOS PADRE-MADRE
Con la tecnología de Webador