Amar hasta que duela.
Duele amar
Duele amar a quien conoces.
Duele entregarse a lo encomendado a fe ciega
porque son amados por Dios.
Duele irse de los sitios.
Duele amar cuando aún no se ha llegado.
¿Cómo no amarlos yo? Aún no los conozco, ni ellos a mí.
¿Me amarán?
Tampoco te amaron a Ti y te encarnaste por cada uno de nosotros.
Darme en cada sitio; sabiendo que darme es tratar que te conozcan a ti,
que te amen y sigan cómo y desde donde tú quieras,
que vivan su aquí y ahora dándose.
Amarles sin conocerles;
querer conocerles, saber de ellos para mejor ayudarles.
Amar incluso con la herida abierta de quienes dejé atrás;
seguir amando, hasta que pueda, hasta que duela, hasta que muera.
Amar sin saber si seré amado.
Amar sin buscar ser amado.
Amar desangrándome como tu Sagrado Corazón,
que sigue dándose aún con la Cruz a cuestas;
que sigue dando vida
en cada gota de sangre producida por la corona de espinas;
siendo luz que guía en el sendero.En Vos confío.
Quiero y deseo y es mi determinación deliberada
que mi seguimiento será vivir como tú haces.
Así sea.
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO Y PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA.
Esta fiesta, que se llama también "La Candelaria", celebra el episodio que narra san Lucas. Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, a los 40 días del parto, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarlo al Señor y así cumplir su santa Ley. En el templo les salió al encuentro el anciano Simeón, hombre justo y que esperaba la consolación de Israel. El anciano anunció a María su participación en la Pasión de su Hijo, y proclamó a éste "luz para alumbrar a las naciones". De ahí que los fieles, en la liturgia de hoy, salgan al encuentro del Señor con velas en sus manos y aclamándolo con alegría. Es una fiesta fundamentalmente del Señor, pero también celebra a María, vinculada al protagonismo de Jesús en este acontecimiento por el que es reconocido como Salvador y Mesías-