ALABANZA A LA FRATERNIDAD UNIVERSAL
Bendito seas, Dios Padre y Madre de todos,
porque nos has creado diferentes
y nos llamas a vivir como hermanos.
Te alabamos por cada pueblo y cada cultura,
por cada lengua, cada rostro y cada historia,
porque todos formamos una única familia humana.
Enséñanos a derribar muros,
a construir puentes,
a escuchar antes de juzgar
y a acoger antes de rechazar.
Que nadie sea extranjero para nosotros.
Que el dolor de cualquier ser humano
encuentre eco en nuestro corazón.
Haznos artesanos de paz,
sembradores de esperanza,
defensores de la dignidad
y servidores de los más pequeños.
Que nuestras diferencias
no nos separen, sino que nos enriquezcan;
que aprendamos a caminar juntos
en la unidad dentro de la diversidad.
Señor Jesús, Hermano de todos,
haz de la humanidad una gran mesa
donde haya sitio para cada persona,
donde el pan se comparta,
el perdón venza al odio
y el amor sea nuestra única frontera.
¡Bendita sea la fraternidad universal!
Benditos quienes trabajan por la paz.
Benditos quienes reconocen en cada persona
a un hermano y a una hermana.
Amén.