Zaragoza, España 12 de agosto de 2026     Numero:  916

+EL SAN DE CADA DIA

SANTA JUANA FRANCISCA FRÉMYOT DE CHANTAL[Murió el 13 de diciembre y su memoria se celebra el 12 de agosto]. Nació en Dijon (Francia) el año 1572, en el seno de una familia católica ferviente, de la aristocracia. Contrajo matrimonio con el barón de Chantal y tuvo seis hijos, a los que educó esmeradamente. Muerto su marido en 1601, cuando ella tenía sólo 29 años, llevó, bajo la dirección de san Francisco de Sales, una admirable vida de perfección, ejerciendo, sobre todo, la caridad con los pobres y enfermos. Con el apoyo seguro del santo obispo, fundó el instituto de la Visitación de Nuestra Señora (Salesas), convertido en 1619 en orden de clausura bajo la Regla de San Agustín, que gobernó sabiamente. Llegó a altos grados de la vida mística, en la que sufrió penas internas muy grandes, aunque en apariencia gozase de una gran paz y serenidad. Murió en el monasterio de la Visitación de Moulins (Francia) el 13 de diciembre de 1641.- Oración: Señor, Dios nuestro, que adornaste con excelsas virtudes a santa Juana Francisca de Chantal en los distintos estados de su vida, concédenos, por su intercesión, caminar fielmente según nuestra vocación, para dar siempre testimonio de la luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ALABANZA A LA ORDEN DE LA VISITACIÓN LAS SALESAS

Bendito sea Dios
por la Orden de la Visitación de Santa María,
por las hijas espirituales de
san Francisco de Sales y santa Juana Francisca de Chantal,
que hicieron de la humildad, la sencillez y el amor
un camino de encuentro con Dios.

Bendito sea Dios por las Salesas,
mujeres consagradas que, en el silencio del monasterio,
han mantenido encendida durante siglos
la lámpara de la oración.

Cuando el mundo corre,
ellas permanecen.

Cuando el ruido nos impide escuchar,
ellas hacen silencio.

Cuando olvidamos mirar hacia el cielo,
ellas levantan sus manos
y presentan ante Dios
las alegrías, dolores y esperanzas de la humanidad.

¡Gracias, hermanas Salesas, por vuestra oración!

Gracias por una vida que quizá muchos no ven,
pero cuyos frutos solamente Dios conoce.

Gracias por recordarnos
que no todo se mide por la eficacia,
la notoriedad o el éxito;
que también transforma el mundo
una oración pronunciada en secreto,
una Eucaristía celebrada con fe,
una hermana que vela ante el Sagrario
y un corazón ofrecido por quienes sufren.

San Francisco de Sales os enseñó
la dulzura del Evangelio:

«Todo por amor, nada por la fuerza».

Y santa Juana Francisca de Chantal
os mostró que también desde las heridas,
las pérdidas y las pruebas de la vida
puede nacer una entrega fecunda y luminosa.

Vuestra espiritualidad nos habla
de un Dios cercano, paciente y misericordioso;
un Dios que no aplasta nuestra fragilidad,
sino que la abraza y transforma.

Salesas de ayer y de hoy:

seguid siendo mujeres de oración,
centinelas de esperanza,
artesanas de paz,
corazones abiertos a las necesidades del mundo.

Que detrás de las paredes de cada monasterio
continúe latiendo un corazón universal.

Que vuestra oración alcance
a los enfermos y ancianos,
a quienes viven en soledad,
a las familias heridas,
a quienes han perdido la esperanza,
a los pobres y olvidados,
a los pueblos golpeados por la guerra
y a todos aquellos que necesitan
sentir nuevamente la ternura de Dios.

Y que María,
en el misterio gozoso de la Visitación,
os enseñe siempre a salir espiritualmente al encuentro del hermano,
llevando en vuestro corazón a Cristo
como ella lo llevó hasta la casa de Isabel.

¡Benditas sean las Salesas!

Benditas sus comunidades.
Benditas sus hermanas ancianas,
que han entregado una vida entera al Señor.
Benditas las jóvenes que escuchan su llamada.
Benditas las manos que trabajan en silencio.
Benditas las voces que cantan las alabanzas de Dios.
Benditas las rodillas que se doblan para rezar
por un mundo que muchas veces ni siquiera sabe
que alguien está rezando por él.

Señor,
conserva viva la Orden de la Visitación.

Dale nuevas vocaciones,
fortaleza en las dificultades,
alegría en la fraternidad
y fidelidad en su misión.

Y haz que cada monasterio de las Salesas
continúe siendo una pequeña casa de Betania:

lugar de acogida,
escuela de oración,
refugio para el corazón
y ventana abierta hacia Dios.

San Francisco de Sales, ruega por ellas.
Santa Juana Francisca de Chantal, ruega por ellas.
Santa Margarita María de Alacoque, ruega por ellas.
Nuestra Señora de la Visitación, protégelas siempre.

¡Gracias, Salesas,
por hacer del silencio una alabanza,
de la oración un servicio
y de toda vuestra vida una ofrenda de amor!

Amén