Zaragoza, España 5 de septiembre de 2026     Numero:  937

 EL SAN DE CADA DIA

SANTA TERESA DE CALCUTA. De sí misma decía: «De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús». Nació el año 1910 en Skopje, en los Balcanes. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Llegó a Calcuta (India) en 1929 y en 1937 hizo su profesión perpetua. Permaneció veinte años en Loreto, dedicada a la vida religiosa y a las tareas de sus colegios. En 1946, durante un viaje en tren de Calcuta a Darjeeling, se sintió llamada a consagrarse a los indigentes. Dejó su Congregación y fundó en 1950 la de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. La obra se consolidó y pronto se difundió por todo el mundo. Para colaborar con su Congregación y extender su espiritualidad y apostolado, fundó otras instituciones. Murió en Calcuta el 5 de septiembre de 1997. – 

Oración de la Madre Teresa: Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros semejantes de todo el mundo que viven y mueren en medio de la pobreza y el hambre. Dales hoy, a través de nuestras manos, el pan de cada día y, junto con nuestro amor y comprensión, dales paz y alegrías. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ALABANZA A SANTA TERESA DE CALCUTA

Te alabamos, Padre bueno,
por la vida de Santa Teresa de Calcuta,
pequeña entre los pequeños,
servidora incansable de los pobres
y testigo luminoso de tu misericordia.

Gracias por sus manos,
que acariciaron heridas
que otros no querían mirar.

Gracias por sus ojos,
capaces de descubrir el rostro de Jesús
en el enfermo, en el abandonado,
en el hambriento y en quien moría en soledad.

Gracias por su corazón,
que comprendió que no siempre podemos
hacer grandes cosas,
pero sí llenar de amor
cada pequeño gesto de nuestra vida.

Santa Teresa,
mujer de oración y de servicio,
enséñanos a reconocer a Cristo
en quienes encontramos cada día.

Que nunca pasemos indiferentes
ante el dolor de nuestros hermanos.
Que sepamos acercarnos, escuchar,
acompañar, abrazar y servir.

Cuando nuestra fe se oscurezca,
enséñanos a permanecer fieles.
Cuando nos cansemos de ayudar,
recuérdanos que el amor verdadero
no pregunta cuánto cuesta,
sino cuánto puede entregarse.

Señor Jesús,
haz de nosotros instrumentos de tu ternura.
Danos unas manos dispuestas a servir,
unos ojos capaces de compadecerse
y un corazón abierto a todos.

Santa Teresa de Calcuta,
servidora de los últimos,
hermana de los olvidados,
mujer enamorada de Jesús:

ruega por nosotros
y ayúdanos a descubrir
que cada persona necesitada
es tierra sagrada donde Dios nos espera.

Amén.