Zaragoza, España 29 de agosto de 2026     Numero:  931

 EL SAN DE CADA DIA

EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA. Celebramos hoy el martirio, por degollación, de san Juan, el precursor del Señor, que le preparó el camino, lo anunció y señaló, lo bautizó, y luego fue mártir de la verdad y la justicia. Los evangelios nos dicen que Herodes Antipas encarceló a Juan en la fortaleza de Maqueronte porque lo acusaba de vivir con Herodías, mujer de su hermano Felipe. En la fiesta de su cumpleaños, le gustó tanto a Herodes el baile de Salomé, hija de Herodías, que prometió darle lo que le pidiera. La joven, instigada por su madre, pidió la cabeza del Bautista, y Herodes, aunque a disgusto, mandó que lo decapitaran en la cárcel y le entregaran la cabeza en una bandeja a la joven, la cual se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús. De esta suerte, el Precursor del Señor, como lámpara encendida y resplandeciente, tanto en la muerte como en la vida dio testimonio de la verdad.-

ORACIÓN DE ALABANZA A SAN JUAN BAUTISTA EN SU MARTIRIO

Glorioso San Juan Bautista,
voz que clamó en el desierto,
profeta valiente del Altísimo
y precursor de nuestro Señor Jesucristo:
hoy alabamos a Dios por tu vida,
por tu fidelidad y por tu martirio.

Bendito seas, Juan,
porque no buscaste tu propia gloria,
sino que preparaste los caminos del Señor.
Tú señalaste a Jesús diciendo:
«Este es el Cordero de Dios»,
y supiste hacerte pequeño
para que Cristo creciera.

Alabamos al Señor por tu valentía.
No callaste ante la injusticia,
no acomodaste la verdad a los poderosos,
no cambiaste tu conciencia por seguridades humanas.
Preferiste perder la vida
antes que traicionar la misión recibida de Dios.

San Juan Bautista,
mártir de la verdad,
enséñanos a vivir nuestra fe con coherencia,
a defender la dignidad de cada persona,
a denunciar el mal sin odio
y a anunciar siempre la verdad con amor.

Cuando tengamos miedo,
recuérdanos que Dios permanece a nuestro lado.
Cuando sintamos la tentación de callar,
danos la fortaleza para hablar.
Cuando busquemos reconocimientos,
enséñanos a repetir contigo:

«Él debe crecer y yo disminuir».

Haz que nuestra vida señale siempre a Cristo.
Que nuestras palabras hablen de Él,
que nuestras manos sirvan como Él sirvió,
que nuestro corazón ame como Él amó
y que nuestra esperanza permanezca firme
incluso en medio de las dificultades.

Señor Jesús,
te damos gracias por San Juan Bautista,
por su palabra ardiente,
por su corazón libre,
por su fidelidad hasta el martirio
y por haber preparado para Ti
un pueblo dispuesto a recibirte.

Concédenos, por su intercesión,
un corazón sencillo,
una fe valiente,
una esperanza que nunca se rinda
y una vida enteramente entregada al Evangelio.

San Juan Bautista,
profeta de la verdad,
precursor del Señor
y mártir fiel de Cristo,
ruega por nosotros.

Amén.