14 DE OCTUBRE DE 2026

EL SAN DE CADA DÍA

SAN CALIXTO I, papa del año 217 al año 222. En un tiempo fue esclavo. Después de años de vida agitada e irregular y alcanzada la libertad, fue ordenado diácono por el papa Ceferino, a quien sucedió en la cátedra de Pedro el año 217. En su pontificado se distinguió por su acción pastoral y por la defensa de la fe tradicional: combatió a los herejes adopcionistas y modalistas, e introdujo nuevas normas en la praxis penitencial y en el derecho matrimonial. Por haber mitigado las condiciones exigidas a los apóstatas de la fe para su readmisión en la Iglesia, sufrió la oposición de los rigoristas. Resulta para nosotros ejemplar su difícil y lento itinerario desde la esclavitud, la actividad a veces fraudulenta en el mundo financiero y administrativo, hasta su completa conversión y su entrega a la defensa de la fe y a la acogida de los más débiles. Recibió la corona del martirio el año 222.


ALABANZA A DIOS Y PETICIÓN DE SALUD POR EL PAPA

LEÓN XIV

Oración de gratitud, esperanza y comunión con el sucesor de Pedro.

Señor Dios, Padre de bondad y misericordia, hoy elevamos hasta Ti nuestra oración de alabanza, gratitud y súplica por nuestro querido Papa León XIV, a quien has llamado a ser pastor de tu Iglesia y servidor de la unidad entre todos los creyentes.

Te alabamos, Señor, porque nunca abandonas a tu pueblo. A lo largo de la historia sigues suscitando hombres y mujeres capaces de anunciar tu Evangelio, sembrar esperanza y recordar al mundo que solamente el amor puede construir una humanidad verdaderamente fraterna.

Gracias por el ministerio del sucesor de Pedro, llamado a confirmar a sus hermanos en la fe, a tender puentes de reconciliación y a mantener encendida la luz del Evangelio en medio de las dificultades de nuestro tiempo.

Hoy queremos pedirte especialmente por la salud del Papa León XIV.

Cuida su cuerpo, fortalece su espíritu y renueva cada día sus energías. Concédele el descanso necesario, la serenidad interior y la fortaleza para afrontar las exigencias de su misión.

Que nunca le falten personas cercanas que lo acompañen con afecto, sinceridad y generosidad. Que encuentre comprensión en los momentos de cansancio, consuelo en las dificultades y alegría en el servicio cotidiano.

Señor Jesús, Buen Pastor, Tú conoces el corazón de quienes han recibido la responsabilidad de cuidar a tus hermanos.

Haz que nuestro Papa sea siempre un hombre de oración, de escucha, de diálogo y de encuentro. Que sus palabras transmitan esperanza, que sus decisiones estén iluminadas por el Espíritu Santo y que sus gestos manifiesten la ternura de Dios Padre Madre.

Dale un corazón especialmente sensible al sufrimiento de los pobres, de los enfermos, de los ancianos, de los niños y de tantas personas que viven olvidadas en los márgenes de nuestra sociedad.

Que su voz sea una llamada permanente a la paz en un mundo herido por las guerras, las injusticias, el egoísmo y la indiferencia.

Señor, bendice sus manos para que sigan ofreciendo gestos de cercanía. Bendice sus labios para que anuncien palabras de vida. Bendice sus pasos para que camine siempre por los senderos de la verdad, la justicia y la misericordia.

Y cuando aparezcan las dificultades, recuérdale que no está solo. Que toda la Iglesia camina con él, que millones de creyentes lo acompañan con su oración y que tu Espíritu continúa guiando a tu pueblo.

También te pedimos, Señor, que nos ayudes a comprender que rezar por el Papa significa comprometernos con la misión de la Iglesia.

Que no nos quedemos únicamente en palabras bonitas, sino que sepamos construir comunidades cristianas más acogedoras, sencillas, humildes, fraternas y comprometidas con quienes más sufren.

Que aprendamos a vivir la unidad respetando nuestras diferencias, a dialogar sin condenar, a corregir sin humillar y a anunciar el Evangelio sin excluir a nadie.

Padre bueno, ponemos en tus manos la vida y el ministerio de León XIV.

Concédele salud, paz, sabiduría, fortaleza y muchos años de servicio fecundo, según tu santa voluntad.

Que María, Madre de la Iglesia, lo acompañe con su ternura maternal, lo proteja en sus caminos y lo sostenga en las horas difíciles.

Y que nosotros nunca olvidemos rezar por quien tiene la hermosa y exigente misión de confirmar a sus hermanos en la fe.

¡Bendito seas, Señor, por el don de la Iglesia!

¡Bendito seas por quienes entregan su vida al servicio del Evangelio!

¡Bendito seas por nuestro Papa León XIV!

Que tu bendición lo acompañe hoy y siempre.

AMÉN.