Zaragoza, España 29 de septiembre de 2026     Numero:  940

SANTOS ARCÁNGELES MIGUEL, GABRIEL y RAFAEL. En la Biblia, desde el AT, aparecen los ángeles y sus jefes, los arcángeles, criaturas espirituales, como ministros o servidores de Dios, bien sea para llevar a los hombres los mensajes y la protección divina, bien sea para alabar al Señor y presentarle las preces de los hombres. La Iglesia celebra a tres arcángeles. Miguel, que significa «¿Quién como Dios?», es el defensor de los derechos divinos y el protector del pueblo de Dios y de la Iglesia contra las asechanzas del mal; a él se refieren Dan 10-12, Ap 12 y la carta de Judas. Gabriel, «Fuerza de Dios», es sobre todo el ángel que interviene, enviado por Dios, en los acontecimientos de la Anunciación y del nacimiento de Juan Bautista y de Jesús (Lc 1). Rafael, «Medicina de Dios», aparece en el libro de Tobías, como compañero y protector del hijo en su largo y peligroso viaje y como médico de la ceguera del padre. Con el Salmo 102 podemos rezar: «Bendecid al Señor, ángeles suyos, poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra».- Oración: Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ALABANZA A LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

Bendito seas, Dios Padre y Madre,
porque nunca nos dejas caminar solos.
En tu inmenso amor has puesto a nuestro lado
la presencia silenciosa de tus ángeles custodios.

Gracias por esos compañeros invisibles
que nos acompañan en los caminos de la vida,
nos sostienen cuando nuestras fuerzas flaquean
y nos recuerdan que siempre estamos en tus manos.

Ángeles custodios, mensajeros de la ternura de Dios,
acompañad nuestros pasos,
iluminad nuestras dudas,
protegednos en los momentos de peligro
y ayudadnos a elegir siempre el camino del bien.

Estad junto a los niños y los ancianos,
junto a quienes están enfermos o solos,
junto a quienes lloran, tienen miedo
o atraviesan momentos de oscuridad.

Custodiad nuestros hogares y nuestras familias.
Acompañad a quienes trabajan, viajan y sirven.
Proteged a quienes buscan la paz
en medio de un mundo herido por la violencia y la guerra.

Y cuando el cansancio nos haga perder la esperanza,
susurrad a nuestro corazón:
«No tengas miedo. Dios está contigo».

Señor, gracias por regalarnos estos compañeros de camino,
signos discretos de tu cercanía y de tu amor.

Santos Ángeles Custodios,
caminad a nuestro lado,
guardad nuestra vida
y conducidnos siempre hacia Dios.

Amén.