Zaragoza, España  24 de julio de 2026     Numero:  900

>EL SAN DE CADA DÍA

SAN SARBELIO (JOSÉ) MAKHLUF . Nació en una aldea del Líbano el año 1828. Desde muy joven manifestó su inclinación al retiro y la oración. El año 1851 ingresó en la Orden de los Maronitas Libaneses y cambió el nombre de José por el de Sarbelio. Recibió la ordenación sacerdotal en 1859. Pasó la mayor parte de su vida religiosa en el monasterio de Annaya (Líbano). Con permiso de los superiores, se retiró a una pequeña ermita situada en un desierto cercano al monasterio, donde llevó una vida de gran austeridad, ayunando y orando todo el tiempo. No obstante, seguía perteneciendo al monasterio, al que volvía en las grandes fiestas. La vida litúrgica la celebraba en la ermita con otro ermitaño. El 16 de diciembre de 1898, mientras celebraba la eucaristía y precisamente en el momento de la elevación, sufrió una crisis de apoplejía, y murió el día 24 de diciembre, víspera de la Navidad de aquel mismo año. [Su memoria se celebra el 24 de julio]. -Oración: Oh Dios, que llamaste a san Sarbelio, presbítero, al singular combate del desierto, y le enriqueciste de todo género de piedad, te rogamos que, habiendo imitado la pasión del Señor, merezcamos participar de su reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Alabanza al Sagrado Corazón de Jesús

¡Alabado sea el Sagrado Corazón de Jesús, fuente inagotable de amor, misericordia y esperanza!

Señor Jesús, hoy elevamos nuestra voz para bendecir tu Sagrado Corazón, que arde de amor por toda la humanidad. En Él encontramos refugio cuando nos sentimos cansados, consuelo cuando el dolor nos visita y fortaleza para seguir caminando en medio de las dificultades.

Tu Corazón es el hogar donde todos somos acogidos sin distinción. En Él no hay rechazo, sino perdón; no hay indiferencia, sino compasión; no hay oscuridad que pueda vencer la luz de tu infinita misericordia. De tu costado abierto brotaron la sangre y el agua, signos del amor que salva, del Bautismo que nos hace hijos de Dios y de la Eucaristía que alimenta nuestra fe.

Te alabamos porque tu Corazón conoce nuestras alegrías y nuestras lágrimas. Tú comprendes nuestros silencios, sostienes nuestras luchas y nunca te cansas de esperarnos cuando nos alejamos. Como el Buen Pastor, sales al encuentro de quien se ha perdido y lo conduces nuevamente a la casa del Padre.

Sagrado Corazón de Jesús, haz que nuestro corazón se parezca al tuyo: humilde, paciente, misericordioso y generoso. Arranca de nosotros el egoísmo, el rencor y la indiferencia, y siembra el amor que perdona, la paz que reconcilia y la esperanza que nunca defrauda.

Bendice a nuestras familias, fortalece a los enfermos, acompaña a quienes viven en soledad, ilumina a los gobernantes, protege a los niños y jóvenes, anima a los sacerdotes y consagrados, y concede a toda la Iglesia la alegría de anunciar tu Evangelio con valentía y ternura.

Que en cada hogar haya un lugar para tu Sagrado Corazón, signo de confianza, de unidad y de fe. Que aprendamos a vivir con un corazón abierto a Dios y a los hermanos, construyendo un mundo más humano, más fraterno y más solidario.

Sagrado Corazón de Jesús, en Ti confiamos.
Sagrado Corazón de Jesús, danos un corazón semejante al tuyo.
Sagrado Corazón de Jesús, reina en nuestras familias y en el mundo entero.
Sagrado Corazón de Jesús, fuente de amor y de paz, bendícenos hoy y siempre. Amén.