Zaragoza, España 7 de agosto de 2026     Numero:  912

:EL SAN DE CADA DIA

SAN SIXTO II, PAPA, Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES[Murieron el 6 de agosto y su memoria se celebra el 7 del mismo mes]. Sixto II fue papa desde el 30 de agosto del año 257 al 6 de agosto del 258. Era de origen griego y sucedió en el pontificado a Esteban I. En su breve gobierno de la Iglesia, restableció la comunión eclesial con Cartago, interrumpida por la controversia sobre el bautismo de los herejes. Al año siguiente de su elección, el 6 de agosto, mientras celebraba los sagrados misterios e instruía a los fieles en el cementerio de Calixto, fue detenido por unos soldados en virtud del edicto del emperador Valeriano y decapitado allí mismo junto con cuatro de sus diáconos. Fueron sepultados en el mismo cementerio de Calixto, en la Vía Apia de Roma. En la misma fecha fueron martirizados y sepultados en el cementerio de Pretextato sus diáconos Agapito y Felicísimo. Su otro diácono, san Lorenzo, sufrió el martirio pocos días después.- Oración: Dios todopoderoso, tú que has concedido al papa san Sixto y a sus compañeros, mártires, la gracia de morir por tu palabra y por el testimonio de Jesús, concédenos que el Espíritu Santo nos haga dóciles en la fe y fuertes para confesarla ante los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Alabanza a las manos de Jesús

Señor Jesús,
benditas sean tus manos santas,
manos que acariciaron a los niños
y devolvieron la esperanza a los que sufrían.

Benditas tus manos,
que tocaron al leproso sin miedo,
levantaron al caído,
abrieron los ojos de los ciegos
y llevaron consuelo a los corazones heridos.

Benditas tus manos,
que partieron el pan para la multitud
y lo convirtieron en signo de tu amor sin medida;
manos que lavaron los pies de tus discípulos,
enseñándonos que la verdadera grandeza es servir.

Benditas tus manos,
extendidas sobre la cruz,
atravesadas por los clavos,
pero siempre abiertas para abrazar,
perdonar y salvar a toda la humanidad.

De tus manos brota la paz,
la misericordia, la fortaleza y la vida nueva.
En ellas encontramos refugio,
seguridad en la tormenta
y esperanza para seguir caminando.

Señor Jesús,
toma nuestras manos y hazlas semejantes a las tuyas:
manos generosas para compartir,
manos humildes para servir,
manos limpias para construir la justicia,
manos abiertas para perdonar,
manos capaces de sembrar amor, reconciliación y alegría.

Que un día podamos descansar para siempre
en tus manos misericordiosas,
porque sabemos que nadie puede arrebatarnos
del amor de Aquel que dio la vida por nosotros.

¡Benditas sean por siempre las manos de Jesús,
manos de Dios hechas ternura,
manos de Salvador,
manos que sostienen el mundo
y nos conducen a la Vida eterna! Amén.