4 de Julio de 2026

AMANECE Y ORAMOS

Señor, preciosas palabras
escuchamos de tus labios:

«Venid a Mí los que estáis
fatigados y agobiados.

Cargad con mi yugo suave.
Aprended de Mí. Soy manso
y humilde de corazón

y hallaréis vuestro descanso».

Tú bendices al Dios Padre

que esconde el Reino a los «sabios”

y a los «sencillos» y humildes

les revela sus regalos.

Para Ti, la religión

no es cumplir sólo mandatos.
Una «ley» sin corazón

nos hace a todos «esclavos».

Tú nos invitas, Señor,

a seguir tus rectos pasos:
a amar a Dios como Padre

y a los demás como hermanos.

La «religión del consumo»,
Señor, nos deja «estresados».
Sólo encontramos la paz
dormidos en tu regazo.

Sólo vivimos seguros

cuando estamos a tu lado.

Tu yugo es suave, Señor.

No nos dejes de la mano.

> EL SAN DE CADA DÍA

SANTA ISABEL DE PORTUGAL. Hija de Pedro III de Aragón y de Constanza de Sicilia, nació hacia 1270 en Zaragoza o en Barcelona; era nieta de Jaime I el Conquistador y sobrina de santa Isabel de Hungría, que le sirvió de modelo. Muy joven fue dada en matrimonio al rey de Portugal, don Dionís, del que tuvo dos hijos. Fortalecida con la oración y la práctica de las obras de misericordia, soportó con paciencia y humildad las infidelidades de su esposo y las tribulaciones provenientes, sobre todo, de los enfrentamientos entre sus familiares. Al morir su marido, a quien atendió personalmente con todo cariño en su última enfermedad, distribuyó sus bienes entre los pobres y quiso retirarse a un convento de clarisas; no pudo hacerlo por los problemas familiares y tomó el hábito de la Orden Tercera de San Francisco. Murió en Estremoz el 4 de julio de 1336, cuando viajaba tratando de establecer la paz entre su hijo y su nieto, reyes de Portugal y de Castilla respectivamente. - Oración : Oh Dios, que creas la paz y amas la caridad, tú que otorgaste a santa Isabel de Portugal la gracia de conciliar a los hombres enfrentados, muévenos, por su intercesión, a poner nuestros esfuerzos al servicio de la paz, para que merezcamos llamarnos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.