

PON TU MANO EN MIS OJOS
Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en mis ojos para que tengan vist
Pon tu mano en mis ojos miopes,
para que puedan mirar más allá
de la costumbre, la familia y la comunidad,
y ver al hambriento, al sediento, a los siempre pobres.
Pon tu mano en mis ojos endurecidos
por el paso de los años y los fracasos,
para que se transformen
en ojos emocionados, capaces de llorar.
Pon tu mano en mis ojos cansados,
que no alcanzan a distinguir bien cosas y personas,
para que adquieran juventud y claridad
en este mundo convulso y cambiante.
Pon tu mano en mis ojos enfermos,
mal acostumbrados y poco cuidados,
para que recuperen la salud
y puedan ver sin engaño en plenitud.
Pon tu mano en mis ojos heridos
por tantos golpes, luces y fogonazos
que han recibido de la vida
cuando intentaban verla en profundidad.
Pon tu mano en mis ojos vacilantes,
que no saben detenerse y reconocer
lo que ante ellos emerge con novedad
dejándome siempre perplejo y vacilante.
Pon tu mano en mis ojos superficiales,
que pasan rápida y febrilmente
por todo lo que encuentran y se les ofrece,
pero evitan encuentros y compromisos estables.
Pon tu mano en mis ojos ciegos,
clausurados a la vida y a la luz,
para que vuelvan a ver la vida y tus signos
con paz, ilusión y movimiento.
Pon barro y saliva,
y tu mano humana y divina,
en nuestros ojos para que tengan vista.
EL SAN DE CADA DÍA
Santa Matilde nació alrededor del año 895 en Sajonia, Alemania. Pertenecía a una familia noble y desde pequeña fue educada en un monasterio, donde aprendió a amar a Dios y a practicar la caridad con los necesitados. Más tarde se casó con el rey Enrique I el Pajarero, gobernante de Alemania, y juntos formaron una familia profundamente cristiana. Entre sus hijos se encontraba Otón I el Grande, quien llegaría a ser emperador.
Como reina, Santa Matilde se distinguió por su gran bondad y generosidad. Utilizaba sus bienes para ayudar a los pobres, alimentar a los necesitados, liberar prisioneros y construir iglesias y monasterios. Tras la muerte de su esposo, dedicó aún más su vida a la oración y a las obras de misericordia, convirtiéndose en un ejemplo de humildad, fe y servicio. Murió el 14 de marzo del año 968 y la Iglesia la recuerda como modelo de reina cristiana y de amor al prójimo.
🙏 Oración:
Santa Matilde, ejemplo de fe, humildad y caridad, enséñanos a confiar siempre en Dios y a servir con amor a nuestros hermanos más necesitados. Intercede por nuestras familias para que vivamos en la paz, la generosidad y la fidelidad al Señor. Amén. ✨