ALABANZA A DIOS PADRE POR LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
Padre Santo, Dios de la luz y de la gloria,
hoy elevamos nuestro corazón para bendecirte,
porque en el monte santo revelaste
la belleza y la divinidad de tu Hijo amado.
¡Bendito seas, Padre de infinita misericordia,
porque en Jesucristo nos has mostrado
el esplendor de tu amor!
Te alabamos porque hiciste resplandecer
el rostro de Jesús como el sol,
y sus vestidos se volvieron blancos como la luz,
anticipando la victoria de la Resurrección
y la gloria eterna preparada para tus hijos.
Te damos gracias
porque llamaste a Pedro, Santiago y Juan
a contemplar un destello del cielo,
para fortalecer su fe
antes del escándalo de la cruz.
¡Gloria a Ti, Padre,
porque en la nube luminosa
hiciste oír tu voz poderosa y llena de ternura:
«Este es mi Hijo amado,
en quien me complazco;
escuchadlo».
Haz que también nosotros
escuchemos la voz de Cristo,
acojamos su Evangelio,
sigamos sus huellas
y vivamos como discípulos fieles.
Padre bueno,
transfigura también nuestro corazón;
disipa nuestras sombras,
vence nuestros miedos,
purifica nuestras intenciones
y revístenos con la luz de tu gracia.
Que, contemplando el rostro de Cristo,
aprendamos a reconocerlo
en los pobres,
en los enfermos,
en los que sufren,
y en cada hermano que necesita
nuestra cercanía y nuestro amor.
Haz que nuestras comunidades
sean reflejo de tu luz,
semillas de esperanza,
escuelas de fraternidad
y testigos de la alegría del Evangelio.
A Ti, Padre eterno,
que nos llamas a participar
de la gloria de tu Hijo,
sea todo honor,
toda alabanza,
toda adoración
y toda acción de gracias,
por los siglos de los siglos.
Amén.