ALABANZA A LAS BUENAS NOTICIAS
Bendito seas, Señor,
Dios de la Vida y de la Esperanza,
porque en medio de tantas palabras que entristecen,
Tú sigues sembrando Buenas Noticias.
Te alabamos por cada amanecer
que nos recuerda que la historia continúa
y que siempre existe una nueva oportunidad
para amar, perdonar y comenzar de nuevo.
Te alabamos por la Buena Noticia de Jesús,
que vino a decirnos que Dios es cercano,
que ningún ser humano está olvidado,
que los pequeños tienen un lugar privilegiado,
que los pecadores pueden levantarse
y que ninguna oscuridad tiene la última palabra.
Te alabamos por quienes anuncian buenas noticias
con sus manos y con su vida:
por quien acompaña al enfermo,
por quien escucha al que está solo,
por quien comparte su pan,
por quien abraza al que llora,
por quien trabaja por la justicia,
por quien perdona cuando sería más fácil guardar rencor.
Te alabamos por tantas personas sencillas
que nunca aparecen en los periódicos
pero hacen cada día un mundo un poco mejor.
Gracias por los médicos, enfermeras y cuidadores;
por quienes enseñan, sirven y acompañan;
por quienes visitan a los ancianos;
por quienes reciben al extranjero;
por quienes protegen a los débiles
y devuelven esperanza a quien estaba a punto de perderla.
Señor,
enséñanos también a nosotros
a ser Buenas Noticias.
Que nuestra palabra anime y no destruya.
Que nuestra mirada comprenda y no juzgue.
Que nuestras manos ayuden y no permanezcan cerradas.
Que nuestros pies sepan acercarse
a quien necesita compañía.
Que nuestra fe no sea solamente palabra,
sino Evangelio vivido.
Cuando el mundo nos hable de guerras,
haznos constructores de paz.
Cuando nos hable de odio,
enséñanos a responder con fraternidad.
Cuando nos hable de desesperanza,
recuérdanos que todavía podemos sembrar.
Cuando alguien diga que todo está perdido,
danos la valentía de anunciar
que el amor sigue teniendo futuro.
Porque mientras exista alguien capaz de amar,
habrá una Buena Noticia.
Mientras alguien perdone,
habrá una Buena Noticia.
Mientras una mano levante al caído,
habrá una Buena Noticia.
Mientras alguien comparta su pan,
acompañe una lágrima
o devuelva una sonrisa,
tu Evangelio seguirá vivo entre nosotros.
Bendito seas, Padre bueno,
por todas las buenas noticias
que quizá no hacen ruido,
pero transforman silenciosamente el mundo.
Y bendito seas, sobre todo,
por Jesús,
la gran Buena Noticia para la humanidad:
Dios nos ama.
Dios camina con nosotros.
Dios no abandona a ninguno de sus hijos.
Y la Vida siempre tendrá la última palabra.
¡Alabado seas, Señor,
por todas las Buenas Noticias
que cada día vuelven a encender nuestra esperanza!
Amén.