ALABANZA A LA TERNURA DEL CORAZÓN DE JESÚS
Bendito seas, Jesús,
por la ternura infinita de tu Corazón,
por tu manera de mirar sin condenar,
de acercarte sin imponer,
de escuchar sin cansarte
y de amar sin poner condiciones.
Alabado seas por tu Corazón compasivo,
que se conmueve ante quien sufre,
que toca las heridas del enfermo,
que devuelve dignidad al despreciado
y abre caminos nuevos
a quien creía haberlo perdido todo.
Bendito seas, Jesús,
porque en Ti descubrimos
que Dios no es distancia ni amenaza,
sino Padre cercano, abrazo, misericordia y hogar.
Alabado seas por tu ternura
con los pequeños y los pobres,
con los pecadores y los excluidos,
con quienes lloran en silencio,
con quienes buscan una mano amiga
y con quienes ya no encuentran fuerzas para seguir.
Corazón de Jesús,
enséñanos la revolución de la ternura:
mirar como Tú miras,
escuchar como Tú escuchas,
perdonar como Tú perdonas,
servir sin esperar recompensa
y acercarnos especialmente
a quienes otros dejan al borde del camino.
Haz nuestro corazón semejante al tuyo:
sencillo para acoger,
humilde para servir,
valiente para defender al débil,
misericordioso para perdonar
y suficientemente grande
para que nadie quede fuera.
Cuando el mundo se vuelva frío,
haznos sembradores de ternura.
Cuando crezcan la violencia y el enfrentamiento,
haznos artesanos de paz.
Cuando alguien se sienta solo,
haz que encuentre en nosotros
un reflejo de tu presencia.
Jesús, manso y humilde de corazón,
que nuestra vida anuncie tu ternura.
Que nuestras manos sean tus manos,
nuestra cercanía sea tu abrazo
y nuestro amor haga visible
que Dios sigue caminando entre nosotros.
Bendito, alabado y amado seas,
Corazón de Jesús,
Corazón de ternura infinita,
ahora y siempre. Amén.