Zaragoza, España 4 de agosto de 2026     Numero:  909

:EL SAN DE CADA DIA

San Juan María Vianney (1786-1859) es una de las figuras más admiradas de la Iglesia por su sencillez, humildad y extraordinaria dedicación al ministerio sacerdotal. Conocido universalmente como el Santo Cura de Ars, convirtió una pequeña aldea francesa en un centro de peregrinación espiritual gracias a su testimonio de vida, su predicación y, sobre todo, su incansable ministerio de la reconciliación.

Nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, cerca de Lyon (Francia), en el seno de una familia campesina profundamente cristiana. Su infancia transcurrió en los difíciles años de la Revolución Francesa, cuando la Iglesia sufría persecución y muchos sacerdotes celebraban la Eucaristía clandestinamente.

Aquellas circunstancias marcaron profundamente su fe. Desde muy joven manifestó un gran amor a Dios y el deseo de ser sacerdote.

Su formación fue difícil. Carecía de una buena preparación académica y le costaba especialmente aprender latín, indispensable entonces para los estudios eclesiásticos.En varias ocasiones estuvo a punto de abandonar el seminario. Sin embargo, sus formadores descubrieron en él cualidades mucho más importantes: una fe profunda; una vida ejemplar; una extraordinaria capacidad para la oración; un gran amor por los pobres. Fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, convencidos sus superiores de que la santidad podía suplir muchas limitaciones intelectuales.

En 1818 fue destinado al pequeño pueblo de Ars-sur-Formans, donde apenas vivían unas 230 personas. Al llegar dijo: "Señor, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir cuanto quieras durante toda mi vida."

Su fama creció principalmente por el sacramento de la reconciliación. Miles de personas comenzaron a acudir desde toda Francia para confesarse con él. En los últimos años de su vida llegaba a pasar entre doce y dieciséis horas diarias confesando, especialmente durante el invierno y las grandes fiestas.Nunca juzgaba con dureza. Era firme respecto al pecado, pero inmensamente misericordioso con el pecador.

Vivía con enorme austeridad. Dormía muy poco, comía escasamente y repartía casi todo cuanto recibía entre los necesitados. Fundó además La Providencia, una casa destinada a la educación y acogida de niñas pobres y huérfanas. No era un gran orador desde el punto de vista académico. Su fuerza estaba en la autenticidad. Predicaba con palabras sencillas que llegaban al corazón porque primero las había vivido. Fue: Beatificado en 1905. Canonizado en 1925 por Pío XI.  Declarado Patrono de todos los sacerdotes del mundo en 1929.  Con motivo del 150.º aniversario de su muerte, Benedicto XVI convocó el Año Sacerdotal (2009-2010), proponiéndolo nuevamente como modelo para el clero.

Alabanza a San Juan María Vianney

Patrono de los sacerdotes

¡Gloria a ti, San Juan María Vianney,
humilde pastor según el Corazón de Cristo!

Tú que hiciste de la oración
el alimento de tu alma,
enséñanos a buscar a Dios
con un corazón sencillo y perseverante.

¡Bendito seas,
porque supiste escuchar a todos
con paciencia, ternura y misericordia!

Tú que pasabas largas horas
en el confesionario,
haz que los sacerdotes
sean ministros del perdón,
testigos de la compasión divina
y servidores de la reconciliación.

¡Alabado seas,
porque amaste la Eucaristía
como el mayor tesoro de la Iglesia!

Enséñanos a descubrir en el altar
la presencia viva de Jesucristo,
Pan de Vida para el mundo.

Tú que viviste con austeridad,
desprendido de honores y riquezas,
alcánzanos la gracia
de poner siempre a Dios
en el centro de nuestra existencia.

Protege a todos los sacerdotes:
fortalécelos en la prueba,
consuélalos en el cansancio,
anímalos en la esperanza
y hazlos fieles anunciadores del Evangelio.

Intercede también por las familias,
los jóvenes, los enfermos,
los pobres y quienes buscan a Dios
sin saber todavía dónde encontrarlo.

Que, siguiendo tu ejemplo,
seamos discípulos misioneros,
alegres en el servicio,
firmes en la fe,
generosos en la caridad
y constantes en la oración.

San Juan María Vianney,
modelo de pastor entregado,
intercede por nosotros.

Amén.