
3 de MARZO de 2026
Urgen misioneros,
Sin miedo a la vida,
Preparados para darlo todo,
Y valientes para decir sí.
Urgen misioneros,
Capaces de ir a la confines del mundo,
Pero también al trabajo y a la universidad,
Y enseñar así Tu modo de vivir.
Urgen misioneros,
Dispuestos a luchar cada batalla,
Con el evangelio por bandera,
Para a los pobres servir.
Urgen misioneros,
Como san Francisco Javier y san Pablo,
Que Te proclamen en mil lenguas,
Y lleguen donde nadie desea ir.
Urgen misioneros,
Hombres y mujeres en la Iglesia,
Con tu cruz grabada en el alma,
Que te quieran amar y seguir.
EL SAN DE CADA DÍA
Santos Emeterio y Celedonio.
Eran soldados de la legión romana que tenía su base en León (España). A finales del siglo III o principios del IV, en la depuración de cristianos del ejército imperial, fueron detenidos por haberse confesado cristianos y conducidos a Calahorra (La Rioja), donde fueron decapitados. El poeta Aurelio Prudencio, en el himno que les dedica, narra un milagro: al ser decapitados, se vieron volar al cielo el anillo de uno y el pañuelo blanco del otro.
Santos Marino y Asterio.
Sufrieron el martirio en Cesarea de Palestina, en tiempo del emperador Galieno, hacia el año 260. Marino era soldado del ejército romano y, con motivo de un ascenso, un compañero envidioso lo denuncio como cristiano. Llevado ente el juez, confesó abiertamente su fe, por lo que fue decapitado. Asterio, que era senador y cristiano, aun consciente del riesgo que corría, recogió el cuerpo del mártir y lo envolvió con su capa para darle sepultura, por lo que fue detenido y ejecutado de inmediato.