
15 de Julio de 2026
AMANECE Y ORAMOS
Pobre recipiente para un gran tesoro
Pobre recipiente para tan gran tesoro,
Un portal separado de una posada llena.
Carencia suplida por amor y pureza
Y fe que recuerda que es el Creador quien llega.
Pobre la visita de sencillos pastores,
Ofrendas de oveja blanca para el Cordero Inmaculado.
Oblación a Dios y de Dios por la salvación humana
Que distraída no acoge a quien viene a rescatarla.
Pobre recipiente para tan gran tesoro,
En Belén, Casa del Pan, se cuece en alimento.
En el altar se ofrece eternamente,
El mismo al que José y María arropan y protegen.
Pobre es mi corazón Señor que quiere hoy acogerte.
Pobre es mi fe, pues me cuesta creerte.
Pobres mis afectos que no te aman por entero.
Pobre, más que aquel portal, es mi vida.
Recuérdame Señor la ruta hacia el pesebre,
Enciende ese amor de niño que cantaba ante tu cuna,
Hazme comprender que buscas hoy también esa sencillez y esa pobreza,
Que maquillo y oculto entre tantas corazas con que me protejo.
Porque siendo rico, viniste pobre, en desproporción infinita,
Para que no tiemble ni tema ante tu grandeza.
Recuérdame que más pobre que el pesebre soy yo,
Y que estoy llamado a hacerme rico, con tu riqueza.
*EL SAN DE CADA DÍA*
SAN BUENAVENTURA, obispo y doctor de la Iglesia. Nació hacia el año 1218 en Bagnoregio, junto a Viterbo (Italia). Se dice que de niño había sido curado de una grave enfermedad por intercesión de san Francisco. De joven ingresó en la Orden franciscana. Estudió filosofía y teología en París y, obtenido el doctorado, las enseñó en la misma Universidad. Junto con santo Tomás reivindicó el derecho de los mendicantes a la docencia y al apostolado. Elegido general de su Orden en 1257, la gobernó con prudencia y sabiduría, convirtiéndose en una especie de segundo fundador. Nombrado obispo y cardenal de la diócesis de Albano, trabajó con gran empeño en la unión de las Iglesias de Oriente y de Occidente en el Concilio II de Lyón, ciudad en la que murió el 15 de julio de 1274. Nos legó numerosas obras teológicas y filosóficas, espirituales y místicas, luminosas y llenas de unción, que le merecieron el título de Doctor Seráfico. En la historia franciscana ha sido de particular importancia su «Leyenda mayor», biografía oficial de san Francisco, en la que se inspiró Giotto.