AMANECE Y ORAMOS
Creemos en un Dios PADRE
Amoroso y compasivo.
Cuida de todos nosotros,
como el ave de su nido.
Admiramos su ternura
para con todos sus hijos.
Con amor le damos «gloria
y alabanza por los siglos».
Enviado por el Padre,
CREEMOS EN JESUCRISTO:
su HIJO amado y, como hombre,
fruto de un vientre bendito.
Jesús es, para nosotros,
Vida, Verdad y Camino,
nuestro hermano y compañero,
oculto en el pan y el vino.
Creemos y veneramos
al ESPÍRITU DIVINO.
Nos regala agua de vida
en la fuente del Bautismo.
Enciende calor de hogar
en los corazones fríos.
Es, en las horas de angustia,
brisa, consuelo y respiro.
Gracias, SANTA TRINIDAD,
misterio de amor, prodigio
de ser PADRE, HIJO y ESPÍRITU:
Tres «besos» de un Dios Amigo
EL SANTO DE CADA DÍA
Fernando III, «el Santo», rey de León y de Castilla, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, nació el año 1198 en el reino leonés, probablemente cerca de Valparaíso (Zamora). Tradicionalmente se afirma que perteneció a la Tercera Orden franciscana. Fue el rey de la reconquista del sur de España. Su visión política de altas miras es reconocida por los historiadores, y las gentes de toda clase y condición bendijeron su reinado sabio, ecuánime, prudente. En los territorios reconquistados por él, nunca hubo vencedores y vencidos. Con razón es proclamado «señor de la convivencia de cristianos, musulmanes y judíos». Contrajo dos matrimonios sucesivos, que fueron felices, y de ambos tuvo en conjunto trece hijos. Fue hombre de óptimos sentimientos y limpias costumbres. Además de administrar con sabiduría sus reinos, promovió las artes y las ciencias, y colaboró en la propagación de la fe. Vivió rodeado del respecto y afecto de unos y otros, y su muerte fue llorada por todos. Murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252.-