Oración del papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén
SANTA MARÍA EUGENIA DE JESÚS MILLERET.
Nació en Metz (Francia) el año 1817, en el seno de una familia acomodada, no creyente, a pesar de lo cual, por motivos sociales, recibió el bautismo y la primera comunión. Su madre la educó en la libertad y la responsabilidad. En 1830 su padre quedó en la ruina, y el matrimonio se separó. Marchó ella a París con su madre, que pronto falleció, dejándola sola con quince años. Siguió viviendo en un ambiente mundano hasta que, a los diecinueve años, se convirtió a Dios a raíz de las conferencias del P. Lacordaire en Notre-Dame. Tres años después, en 1839, fundó la congregación contemplativa y a la vez apostólica de las Religiosas de la Asunción para la educación integral, humana y cristiana de la juventud femenina. Murió en Auteuil (París) el 10 de marzo de 1898. La canonizó Benedicto XVI el año 2007.