ORACION DEL EVANGELIO
Llama mucho la atención,
nos sorprende y nos extraña
que, al grito de la mujer,
Jesús no responda nada.
Como también nos asombra
que se vaya por las ramas,
cuando los doce le piden
la curación inmediata.
La postura de Jesús
en esta concreta causa
refleja la reticencia,
la ambigüedad reservada
que exigían los judíos
frente a la gente pagana.
“Malditos hijos de perra”
con rencor los motejaban.
No querían admitirlos
en la familia cristiana.
Rechazaban sus deseos
y les negaban la entrada.
Pero Jesús no es así.
Por eso, con gozo alaba
la fe de aquella mujer
que el Reino de Dios abraza.
Ha descubierto “otro pan”
que comerá a rebanadas.
No se quedará en “perrito”
que sólo migajas tragan.
Con la fe en Jesús recoge
lo que más necesitaba:
contemplar a su hija sana,
nueva, feliz, liberada.