ALABANZA A SAN GREGORIO MAGNO
Gloria a Dios por la vida de San Gregorio Magno,
pastor entregado, servidor humilde
y maestro fiel del Evangelio.
Te alabamos, Señor,
porque hiciste de Gregorio
un hombre de oración en medio de las responsabilidades,
un corazón contemplativo en medio de las preocupaciones del mundo
y un pastor cercano a los pobres y necesitados.
Gracias por aquel hombre
que, llamado a ocupar la sede de Pedro,
no buscó honores ni grandezas,
sino que quiso llamarse
«siervo de los siervos de Dios».
Gracias por su sabiduría,
por su amor a la Palabra,
por su entrega a la Iglesia,
por su preocupación por los pequeños
y por su deseo incansable
de anunciar a Jesucristo.
San Gregorio Magno,
enséñanos a servir sin buscar reconocimiento,
a ejercer nuestras responsabilidades con humildad,
a unir oración y acción,
contemplación y compromiso,
fe y caridad.
Intercede por los pastores de la Iglesia,
para que nunca olvidemos
que toda autoridad cristiana
solo tiene sentido cuando se convierte en servicio.
Ayúdanos a escuchar antes de hablar,
a comprender antes de juzgar,
a acompañar antes de exigir
y a amar siempre como Jesús nos enseñó.
Que sepamos descubrir a Dios
en el silencio de la oración
y también en el rostro del pobre,
del enfermo, del que está solo,
del que sufre y del que ha perdido la esperanza.
San Gregorio Magno,
pastor, maestro y servidor,
ruega por nosotros.
Que nuestra vida pueda decir cada día:
«Señor, no quiero ser importante;
quiero ser útil a tu Reino.
No quiero ser servido;
quiero aprender a servir».
Amén.